Tomo prestado el concepto de enredado de
jramónELE para hablar de un fenómeno que me es casi completamente desconocido, el de las redes sociales creadas específicamente para aprender una lengua extranjera, ya que últimamente varias personas, desde otros profesores de español hasta mis propios estudiantes, me han pedido información sobre el tema. Así que he decidido coger el toro por los cuernos y hacer de algo nuevo, algo conocido.
En primer lugar he querido saber por qué un estudiante de español prefiere aprender la lengua a través de una red social evitando las interacciones que se crean en una clase presencial. Las opiniones que he recibido se podrían resumir en tres palabras: comodidad, autonomía y libertad. Efectivamente, reflexionando me doy cuenta de que esta modalidad de aprendizaje de lenguas rompe la barrera del tiempo y el espacio. Ya no es necesaria la presencia física en el aula para plantear preguntas, solucionar dudas, compartir conocimientos con los compañeros de clase, interaccionar con ellos y recibir respuestas y retroalimentación. Resumiendo:
- Tienes libertad de horarios.
- Aprendes cómodamente desde casa o cualquier lugar con conexión a Internet.
- Eliges a tus compañeros o amigos sin imposiciones.
- Sigues tu ritmo de manera autónoma.
O como me ha comentado una asidua usuaria: "En clase ves lo que el profesor quiere. Aquí lo que quieres tú". No he podido rebatirlo.
La verdad es que estas redes sociales ponen a disposición del estudiante un entorno creativo, herramientas y materiales que le permiten practicar todas las destrezas y que él elige usar en base a sus necesidades. Cada usuario se marca sus propias metas, lo que, en mi opinión eleva la motivación y el rendimiento. Se trata de mi propio aprendizaje y de mis propios objetivos, así que me implico más y aumento la retención de lo aprendido. Cada usuario se compromete activamente y desarrolla su responsabilidad y sentido crítico. Aprende lo que quiere o lo que sabe que necesita.
Recopilación de algunas de estas redes:
Sinceramente al final no he podido evitar pensar en la "propiedad intelectual" de nuestra docencia y hacer un paralelismo entre las clases presenciales con profesores de español que ejercen su función con derechos de autor que los estudiantes deben pagar y el mercado libre de las redes sociales.