Hace dos años me inicié en esto de la creación de blogs y, como profesora de español fue un proceso natural el intentar ponerlo en práctica y abrir uno con mis estudiantes. Después de haber creado varios con diferentes grupos, y de haberlos usados regularmente como herramienta en clases, la impresión más neta que me queda es que el blog es directo, transporta contenidos y personas (o sus ideas) y que nos ha servido (a mí y a mis estudiantes) para hacer viajes por nuestra aula, desde nuestra aula y hacia nuestra aula de español.
Independientemente de que un blog pueda servir como soporte para hacer un bloc de notas, un diario de clase, una plataforma de edición o un e-portafolio, su fuerza reside en que incita a los estudiantes a escribir, a comunicarse a través de un mundo interesante, y también en que les ofrece la posibilidad a ellos y al profesor de acceder a la mente de “expertos” y, lo más importante, que todos podemos ser los expertos. Así queda limitada la figura del profesor, todos sabemos, todos aportamos algo y el profesor pasa a ser un animador del proceso de aprendizaje.
Los blogs suponen una mayor atención a los aprendizajes individuales, se puede trabajar en diferentes niveles y contenidos. Pueden ser personales pero también colectivos, son estáticos (los textos) pero también espontáneos y dinámicos (los procesos). Son como un largo pergamino medieval, resulta más simple desenrrollarlo que pasar las páginas de un libro. Además ya lo dijo Confucio: me lo contaron y lo olvidé, lo vi y lo aprendí, lo hice y lo entendí.
Os remito a la entrada del 24 de noviembre del 2007 del blog Educativa. No trata de ELE pero me ha parecido muy completo.
